Una lágrima ha llegado hasta el fondo de mis labios, había salido de una grieta en mi corazón, rodó, dejando una huella, marcando un camino, trazando un sendero en mi mejilla de mil noches de desamor, un sendero que marcó mi dulce desilusión.
Esa lágrima sabor a sal, a lo amargo que me es el amor, corrió por mi, por mi boca, por mis venas, fluyó, como también fluye en mi la desesperación, en mis tardes en clase, en mis noches de luna, en mis días de lluvia y en cada nuevo amanecer que llega y siempre que me despierto,
lo primero que hago, es pensar en ti.
